El Primer Congreso Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria realizado en mayo en la ciudad de La Paz implicó una prueba de fuego, un arduo examen de los logros de telartes como red en cuanto a trabajo articulado y colaborativo. El reto era grande: sumar esfuerzos, cariños y tiempos para aportar a un objetivo en común. El resultado, sin duda, fue favorable, se aprobó el reto y se probó que es posible dinamizar un proceso conjunto cuando está sobre las bases del bien común.

El tejido logrado en la red telartes se demostró en los meses de trabajo que las articulaciones locales dedicaron a preparar la recepción de las caravanas latinoamericanas que pasarían por sus ciudades. Operativa y conceptualmente, se consiguieron resultados, no sólo se notó el esfuerzo en los acuerdos con el poder público de distintas localidades sino también en los productos comunicacionales y artísticos realizados para esa demostración de hermandad con las culturas vivas latinoamericanas. Seguramente existen lecturas que, no faltas de razón, dicen que la presencia de las demás ciudades de Bolivia en La Paz entre el 17 y el 23 de mayo fue muy baja, pero es que no han considerado el trabajo intenso y la apuesta por el proceso desde muchos meses antes, ni el espíritu sostenido a pesar de que ninguna de las caravanas -por múltiples razones- haya conseguido recorrer otras ciudades y disfrutar del recibimiento preparado.

En este contexto, y en una reunión de nodos telartes evaluando el congreso CVC, es que se plantea realizar el Encuentro Nacional de Culturas en Red – articulación telartes en Santa Cruz. La propuesta de este espacio de diálogo y construcción conjunta tiene el objetivo de fortalecer ese primer tejido conseguido, potenciar los procesos de articulación local y alimentar la predisposición a trabajar en conjunto cuando el objetivo es común.

El encuentro es, entonces, una oportunidad clave para dar más cuerpo a las acciones y lógicas que nos permitirán asegurar un mejor futuro para el sector cultural nacional y, con ello, un mejor futuro para nuestro país, si entendemos que la cultura no es sólo espectáculo sino una transversal que permite profundas transformaciones, que es semilla, agua y abono de ese objetivo aún más grande del ser humano: la felicidad.

Más info en el sitio de TELARTES>>>